crítica cine- La tregua
Seguí esta recomendación cinematográfica, dada en un evento cultural en Almaty al que asistí online.
Primera coproducción hispanokazaja, La tregua. Con la invasión nazi de la URSS en 1941, un grupo de españoles republicanos que allí vivían trata de escapar y acaban en un gulag. Que traten de escapar del país se presenta como la reacción lógica e inevitable, muestra de la barbarie estalinista que siempre hay que aprovechar para condenar y equiparar la URSS con lo peor de la humanidad. No se plantea que, si un país te ha acogido, quizá no está mal que luches por él ante una invasión.
Es una historia emotiva de supervivencia, amistad y nostalgia, pero muy previsible lo de la confraternización y unión de las "dos Españas" por encima de las ideologías, como si todas las ideologías fueran iguales.
Primera coproducción hispanokazaja, La tregua. Con la invasión nazi de la URSS en 1941, un grupo de españoles republicanos que allí vivían trata de escapar y acaban en un gulag. Que traten de escapar del país se presenta como la reacción lógica e inevitable, muestra de la barbarie estalinista que siempre hay que aprovechar para condenar y equiparar la URSS con lo peor de la humanidad. No se plantea que, si un país te ha acogido, quizá no está mal que luches por él ante una invasión.
Es una historia emotiva de supervivencia, amistad y nostalgia, pero muy previsible lo de la confraternización y unión de las "dos Españas" por encima de las ideologías, como si todas las ideologías fueran iguales.
Gran parte de la película se resume en dos líneas de un personaje kazajo que, misteriosamente, habla español: "Estoy preso por pensar distinto" y "Yo no tengo ideología, tengo principios".
Es la ideología oficial en el mundo cultural comercial español: no hay que tener ideología, todas valen lo mismo.
Luego está el europeíto guapete de turno -en este caso médico, dibujante, teniente y no sé qué más, interpretado por un actor de La casa de papel- y la chica del territorio periferizado que se enamora de sus encantos. Demasiado típico...
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