DEP, Kim Jihyun
Jihyun, 2019
Una tarde cualquiera de diciembre
se extendían las sombras por Gran Vía
y allí estaban, portando sus carteles
con una foto de su hija y un texto
que, más que hablar, lloraba,
pidiendo que se investigara
la muerte de la joven
Se llamaba Jihyun y en Salamanca,
entre libros y catedrales,
con pasión estudiaba nuestra lengua
Nadie habría imaginado que la muerte
se la podía llevar de aquella forma
Fue en la Consejería de Cultura,
en Madrid, una tarde con amigues
se desató una tormenta y sobre ella
se desplomó un gran bloque de la azotea
Se pidió que se investigara
el motivo del desprendimiento;
devastados, vinieron de Corea
los padres de la joven
Y aquí cayó también sobre ellos
otro bloque de piedra,
la sinrazón trumpista
de quien ocupa la presidencia
Con su actitud arrogante, indiferente,
y ante la llegada de los padres,
salió a decir que los accidentes
pueden ocurrir en cualquier parte
«en Madrid o en Seúl», dijo, insensible,
con la media sonrisa
de quien no siente nada,
de los que gobiernan estas tierras,
de los que llevan sobre sus hombros
7291 víctimas en las residencias,
224 en la dana
y tantas indirectas,
de quienes, bajo efecto de propaganda psicotrópica,
respirando el humo de los atascos,
los siguen eligiendo
No me imagino el viaje
de aquellos padres hasta Corea,
la desazón al entrar en aquella casa
donde falta su hija
Madrid, indiferencia y desamparo
2025
Comments
Post a Comment