Aquel año en Neonia 네온의 도시에서 보낸 그 해
aquel año en Neonia
Madre vertió unas lágrimas en casa
Su pequeño marchaba a seis mil millas
Pero en el aeropuerto llenó todo
esa sonrisa de «creo en ti, hijo»
Aterricé en Inchon y me esperaba
mi gran amigo Gyu, su acupuntura,
bajo una cortina densa de agua
se sintió acogedora la academia
donde encargamos chajangmión de almuerzo
Aquella misma tarde, con mi amigo
me instalé en aquel cuarto- Ratonera
le llamamos- y allí, pegado al campus
me visitaba siempre con agujas
con el chim, con el t´m para sanarnos
Las clases de español eran intensas
casi no daba tiempo a prepararlas
se fue formando un grupo, les alumnes
y profes compartíamos toppoki
y el soju, alguna vez, también corría
Después de la academia, por las tardes
tomaba mi lección de coreano
en las clases de Ehwa hacía amigues
de China, de Mongolia o de Birmania
Mas no pude seguir aquellos cursos
más de un bimestre, pues en la academia
no llegaba el salario para mucho
La conocí un buen día junto al campus
en un café intercambio donde ella
me enseñó de manera voluntaria
comenzó una amistad de muchos años
Las crónicas de aquellos días dulces
están en una página-diario
donde, con las historias de Neonia
cuenta el progreso en lengua coreana
de aquel «Luis de La Mancha» agradecido
A horas intempestivas, agotado
del estudio, de corregir deberes
llamaba a casa y Feli, con ternura
me animaba a seguir siempre adelante
Y aquellas cartas, llenas de consejos
de sereno cariño en la distancia
eran mi inspiración para enfrentarme
a varios desafíos en Neonia
de un tiempo de neón que estaba roto,
la hora de dormir solo llegaba
al final de las fuerzas, cuando, exhausto
ponía el diccionario como almohada
Despertaba con voces cantautoras
de Kim Kwang Sok, de N´Ok y Chong, el dúo
su música arrullaba mis jornadas
Gyu acudía siempre a visitarme
A media noche, compartiendo un ramyon,
hablábamos de cosas variopintas,
todo para escaparnos de tareas
que quitaban el sueño entre los libros
Kim Jinho se llamaba el habitante
de la otra ratonera, la contigua
Con agujas de chim por todo el cuerpo,
pasábamos las noches conversando
Con Jihyun, muchos viajes y excursiones
los fines de semana, derrengado,
descubriendo sabores que evocaban
otros tiempos, un templo en las montañas
Y así pasó aquel año de aventura
de estudio y enseñanza, arropado
siempre por los cuidados de la gente
en una tierra rota por la Historia
en la Serena Alboria del Oriente
2025
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