Su fulgor

Llegó una noche y su fulgor me hablaba: 

“yo soy la cura a todas tus heridas”

Creí ver en sus ojos la salida, 

pensé que su sonrisa me curaba.


Desde el abismo oscuro en que me hallaba 

me dije “si me quiere estoy salvado”,

por eso luego vi roto y frustrado 

ese ideal que el pecho me ocupaba 


al comprobar que no le interesaba

asomarse a mi mundo desolado 

quise olvidar, mas nunca se ha marchado

de mi recuerdo el sueño en

que ella estaba 

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