La Iliada 🏺🇬🇷 🇰🇵 en Corea del Norte (1)

    Encontramos una edición norcoreana de La Ilíada de Homero, de la cual tradujimos la introducción y las primeras páginas para ver qué se conoce en la RPDC sobre los clásicos literarios griegos.  

  Fuente: La Ilíada (일리아드), de Homero (호메로스), traducción de Rim Hak-su. Publicada en la colección de literatura universal de Ediciones Letras y Artes (문예출판사), Pyongyang, 1989. 575 pág. 

   Nos llamó la atención el uso del nombre 희랍 (Hirab) para Grecia, en contraposición con el término 그리스 (Greece), que se encuentra en fuentes norcoreanas posteriores a la década del 2000.  



Portada de la versión norcoreana de La Ilíada, Editorial Letras y Artes, Pyongyang, 1989 (fuente)



   Junto con la Odisea, La Ilíada es el poema épico más antiguo de la Grecia antigua. Poco nos ha llegado sobre la vida de su autor, Homero. Según las investigaciones de épocas posteriores, fue un poeta invidente de los siglos vii-viii a.C. de la región de Jonia, en Asia Menor. 

   El poema épico La Ilíada trata sobre la Guerra de Troya; La Odisea cuenta las aventuras del héroe Odisus (Ulises) de regreso a su tierra natal tras el fin de dicha guerra. 

   Las historias recogidas en ambas obras corre
sponden a momentos relativamente recientes dentro de las leyendas griegas. Al leerlas, sin embargo, se encuentran también frecuentemente crónicas heroicas de tiempos anteriores. 

    Las dos epopeyas pueden, por tanto, considerarse una recopilación exhaustiva, y reelaborada en nuevas versiones, de la vastísima literatura clásica griega de transmisión oral. 

   La ciudad de Troya se ubicaba en la costa de Asia Menor, al sur del Estrecho de Dardanelos. Se descubrieron vestigios de que fue destruida por invasores y se estima que las expediciones griegas se produjeron en los siglos xii y xiii a.C. La Ilíada recrea este hecho histórico en forma de mitología. 

   Homero fue el poeta mejor considerado por los griegos y romanos antiguos. Tras caer en el completo olvido durante el medievo en Europa occidental, sería redescubierto en la segunda mitad del s. xiv, con el movimiento renacentista y, sobre todo, a comienzos del s. xix en Inglaterra y muchos otros países, Homero comenzó a ser considerado un prominente poeta parido por la Humanidad. 

   La Ilíada es un poema de 24 capítulos y cerca de 20.000 versos. 
   
   La epopeya comienza a diez años de iniciada la Guerra de Troya, con avances y retrocesos de los dos ejércitos, sin que la victoria caiga de ningún lado, cuando de pronto se desata una epidemia en el cuartel de los griegos, lo que conduce a todo tipo de infortunios y esto, a su vez, a una disputa entre dos generales de este ejército, Aquiles y Agamenón (아가멤논), que acaba con el primero **** en el campo de batalla.

   Paris, príncipe de Troya, visitó Grecia en una ocasión como invitado de Menelao, rey de Esparta, y se marchó con su bella esposa, Elena. Furioso, Menelao cruza el mar junto a su hermano Agamenón, rey de Grecia, a bordo de un barco de guerra y al mando de un ejército de cientos de miles de efectivos y sitiaron la ciudad amurallada de Troya, dando comienzo a la guerra. 

   Sin embargo, no se describen aquí los pormenores de la primera etapa de la guerra y los eventos posteriores a la caída de la fortaleza de Troya. 

   El héroe de Troya es Héctor, cuya habilidad para la táctica militar era sobresaliente, como también su calidad humana, defendía su país arriesgando su vida, era un general cuyo heroísmo y patriotismo eran admirados por los mayores y por la ciudadanía de Troya, defendió durante 9 años la fortaleza de Troya ante el sitio de la costa por parte de los invasores.

   De entre todos los generales del ejército griego, Aquiles es el más notable. Nacido de padre humano y madre diosa, destacaba por su rapidez y valor además de ser inmune a las lanzas y flechas del enemigo. 
   
   Pero, enfurecido por la arrogancia y la codicia del rey Agamenón, Aquiles se retira del frente el décimo año de la guerra, lo que origina que la situación se vuelva ventajosa para Troya. Sin embargo, Aquiles reaparece en el último momento, consiguiendo que el ejército griego supere la crisis. Héctor cae ante Aquiles y la historia termina con la celebración del funeral de Héctor, una ceremonia muy sentida. 

   Después, cae la fortaleza de Troya, Aquiles muere a manos de Paris y el ejército griego, aunque vencedor de la guerra, queda sumido en una situación desastrosa debido al desgaste del conflicto y los generales mueren o son arrastrados por el viento y las tormentas. Este desenlace se menciona apenas de forma indirecta. 

   Hasta aquí, el resumen del argumento. 

   Desde el punto de vista de la recreación de los personajes y de la técnica, son muchas las escenas que dejan una honda impresión. Un ejemplo es aquella del libro VI en la que Héctor, a punto de salir al campo de batalla, pasa por la fortaleza de Troya y por el camino se encuentra brevemente con su familia. 

    Aquí, Héctor, de carácter benigno pero también ambicioso, (...). Valeroso general en la batalla y confiable hombre de su casa, Héctor presiente su propia muerte y la destrucción de Troya, pero, a fin de proteger su patria, combatirá como guerrero y se despedirá apresuradamente de su amada esposa. 

   Pero, si, como un cobarde, huyo de la batalla,
   avergonzado, no podré mirar a la cara a los troyanos
   ni a las mujeres de Troya, que visten largos vestidos
   no puedo traicionar mi orgullo de juventud 

   

   Tan firme y resuelto, Héctor quiere abrazar a su hijo, todo ternura, envuelto en una manta pero este se asusta ante el porte grandioso del héroe, con todas sus armas, y rompe a llorar. Entonces Héctor, despojándose de su armadura, abraza y besa al pequeño. 
   
   Al mismo tiempo, invoca a Jove (Zeus) y a todos los dioses: 

   Oh, Jove, oh, dioses todos, 
   haced que este hijo mío sea, como yo, 
   el hombre más fuerte y valeroso de Troya 
   el más bravo y aguerrido
   que se convierta en rey y proteja el país 
   que las gentes, al verlo en el campo de batalla
   que, al verlo regresar tras vencer al enemigo
   y hacer dichosa a su madre
   regresar con su botín de guerra
   digan "este joven es más grandioso que su padre"

  Dicho esto, devolvió al niño a los brazos de su madre
  que lo estrechó con fuerza junto a su pecho fragante
  y, con lágrimas en los ojos, sonrió en silencio. 



   En esta escena, a través de Héctor, vemos la ambición y el amor por su patria que profesaba la gente hace tres mil años. 

Continuará 




   








   
   





































































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