A Oropéndola


Hexadecasílabos de amor cómplice, 2011


Tendió el río sus hilos

de dulzura

a los pies del visitante

en la sabana

Llegó luego la habitante

por ventura

de sussueños y vio

por la ventana del cariño

tejedora con ternura

de adornossilenciosos y mañanas

Tanta hermosura le trenzó en su sueño

que él no quiso dejar de ser pequeño

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